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Norberto Sosa: "Si Guzmán no acomoda el escenario antes de fin de año, hay serio riesgo de volcar en el verano"

Norberto Sosa, economista y director de Invertir en Bolsa (IEB), conoce en detalle los movimientos en la City pero suele tener una mirada que va más allá de las veinte manzanas de lo que ocurre en el microcentro. Enriquece su análisis financiero con condimentos políticos, muy atinados para la comprensión de la compleja realidad de la dinámica económica y financiera de la Argentina.

-¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Se justifica que la Argentina tenga dólares "alternativos" en torno a los $150?


-Yo siento que las medidas del 15 de septiembre fueron un golpazo para las expectativas del ministro Guzmán. No había necesidad de mandar a las empresas a reestructurar sus deudas compulsivamente. De esa manera se destruyó la chance de poder colocar deuda entre empresas de primera línea. Y, por otro lado, a los fondos internacionales que quedaron atrapados desde la época del gobierno anterior no les quedó otra alternativa que seguir presionando sobre el contado con liqui, en su objetivo de salida. Fue como ir a un nido de avispas a pegarle con un palo. Uno terminaría todo picado.

-¿Cree que Martín Guzmán acomodó las cosas?


-Después de la carta de Cristina se generó un reacomodamiento adicional al que ya tenía Guzmán tras la reestructuración de la deuda. A todos nos queda claro que ahora hay una especie de superministro, que es el encargado de la economía y de coordinar todo con el Banco Central. Ahora, los grupos empresarios más poderosos de la Argentina tienen un interlocutor que hasta ahora no existía. Los ejecutivos no sabían con quién hablar en el Gobierno para conocer con certeza detalles de la gestión. Ahora todos saben que -para bien o para mal- hay una sola persona con la que deben hablar, que está coordinando la política.

-No me respondió si está bien que el "contado con liqui" o el "MEP" se mantengan en torno a los $150...


-Los casi $200 de hace dos semanas era un precio de pánico. A su vez, Finanzas había cometido un error al anunciar una operación con bonos por u$s750 millones sin dar mayores detalles. En las últimas dos semanas pasaron tres cosas: una, el Gobierno actuó "a lo Moreno", al pedir a las Alyc que dejáramos de operar cartera propia para evitar el "fixing" y así evitarles el parking a los clientes. Con un mercado más chico, el Gobierno cortó la inercia alcista y pudo intervenir. Punto dos: la estrategia más dialoguista de Economía con los empresarios y, al mismo tiempo, la emisión de bonos en pesos para quitarle la mochila de emisión monetaria al BCRA. Y, tercero, el Gobierno dio detalles positivos sobre el canje que se viene por u$s750 millones.

Este valor de "contado con liqui" es compatible con una expectativa más lógica. Volvimos al 15 de septiembre, pero al Banco Central le quedan menos reservas y hay menos depósitos en dólares en los bancos.

-¿La economía podría funcionar con esta brecha? Guzmán quiere bajarla. ¿Podrá?


-El gran desafío que tiene el ministro es convencer al mercado. La mayoría piensa que una devaluación luce inevitable. El escenario es parecido al de finales de 2013. Si el "contado con liqui" baja a niveles de $130, que perfectamente podría darse, y se acelera un poco el ritmo de devaluación del "oficial", el Gobierno podría achicar esa brecha. Está claro que una brecha por encima del 50% complica la vida a los empresarios y a todos los agentes económicos.

-¿No hay posibilidad de disminuir la brecha por debajo del 50% sin alterar el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial?


-Estamos sujetos a la estacionalidad histórica de la economía argentina. En el tercer trimestre del año, la oferta de dólares cae y la situación se complica. Y si en el cuarto trimestre ese escenario no se acomoda, en el primer trimestre (cuando cae la demanda estacional de dinero) hay serios riesgos de volcar. Por eso, históricamente, las devaluaciones en la Argentina se produjeron entre enero y febrero. Por eso estamos todos muy atentos a lo que haga Guzmán, en materia financiera y monetaria, antes de fin de año.

-¿A qué se refiere puntualmente?


-A que siga con la estrategia de las últimas semanas. De encontrarle la vuelta a "tocar la música" que espera el mercado. Un manejo fiscal más agresivo. Un ordenamiento monetario. Y tratando de restablecer confianza con el mundo de los negocios. Después veremos si lo logra, pero este es el camino. En los últimos 15 días, mucha gente del mundo financiero y empresario se ha puesto menos pesimista.

-¿Esta estabilización será perdurable o puede terminarse en cualquier momento?


-Hay desafíos de corto plazo muy claros en términos fiscales y monetarios. También, no nos olvidemos, estamos en medio de una pandemia y todavía no sabemos si se llegará a tiempo con la vacuna para evitar rebrotes, como en Europa. Si viene la segunda ola, toda la promesa de achicar el déficit va a quedar en la nada. Y el panorama se complicará, obviamente.