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No solo del dólar estable vivimos los argentinos

Domingo 02 de Junio 

Norberto Sosa 

Sin intención de faltar el respeto, el título de la columna de opinión refiere obviamente a San Mateo (4:4) “No sólo de pan vivirá el hombre,...”. Además, creo también es entendible el sentido irónico en términos que es difícil encontrar a otro país donde sus habitantes le demos tanta importancia a la paridad cambiaria del peso en relación al dólar de EE.UU., pero lamentablemente nuestra historia inflacionaria nos ha marcado y nos sigue marcando.

VOLVIENDO A LA ESTABILIDAD CAMBIARIA

Luego de un virulento 2018, en el cual vimos al dólar mayorista pasar de aproximadamente $/USD 18 a $/USD 37, el comienzo de 2019 marcó un período de estabilidad, pero que sólo duró hasta mediados de febrero. A partir de allí, nuevamente se vivieron meses de fuertes fluctuaciones, registrando un máximo intradiario de $/USD 46,46 el 25 de abril. Habiendo transcurrido mayo, una combinación de factores permitió el retorno de la estabilidad. En primer lugar, la nueva política cambiaria, la cual le da mayor capacidad de discrecionalidad al Banco Central (BCRA), fue muy bien recibida por el mercado, que veía al BCRA con una capacidad de maniobra demasiado acotada. En segundo lugar, generó una sorpresa favorable que la inflación de abril fuese inferior a lo esperado (3,4% en lugar de 4,0%). Por último, no debemos olvidarnos que estamos en el pico estacional de liquidación de “agrodólares”. Más destacable es aún la reciente estabilidad, si tenemos en cuenta que el dólar a nivel mundial no ha dejado de fortalecerse y que el yuan se ha devaluado, regresando a máximos históricos como consecuencia de la guerra comercial con EE.UU. y los datos de ventas minoristas y producción industrial más bajos a los esperados.

ALTA INCERTIDUMBRE POLÍTICA

Pese a la estabilidad cambiaria, el riesgo país sigue por encima de los 900 puntos y el precio de las acciones expresadas en dólares, se encuentran cercanos a los mínimos de los últimos 5 años, aun cuando MSCI reclasificó a la Argentina de país frontera a emergente.

A menos de un mes de la fecha límite para la presentación de las candidaturas presidenciales (22 de junio), la única conclusión a la cual se puede llegar es que sabemos muy poco que puede pasar, de quienes serán finalmente los candidatos y de quien puede ganar. Buena prueba de ello es la sorpresa que generó hace un par de semanas, la nominación de Alberto Fernández como presidente.

Quienes se dedican a administrar dinero, en realidad administran riesgos y la gran incertidumbre política lleva a que los activos argentinos tengan un gran nivel de riesgo asociado en este momento. Por lo tanto, hasta que el mismo no se disipe, lamentablemente es difícil poder esperar una mejora significativa en los precios de los activos financieros. Lo mismo ocurre con aquellos empresarios que necesitan un nivel de incertidumbre más tolerable para poder avanzar con sus proyectos de inversión.

ESTRATEGIA OFICIAL

En este contexto, de gran incertidumbre política, queda claro que el gobierno prioriza la estabilidad cambiaria y sigue aplicando tasas de interés que complican el financiamiento del capital de trabajo y el crédito al consumo. A nadie sorprendió que la publicación del EMAE (Estimador Mensual de la Actividad Económica) correspondiente a marzo, que se dio a conocer la semana pasada, fue poco alentador (-1,3% con respecto a febrero y -6,8% con respecto a igual mes de 2018) e hizo retroceder algunas suaves señales positivas que se habían visto meses previos. Sin embargo, la semana pasada también la Universidad Torcuato Di Tella difundió su onda mayo de la encuesta de confianza del consumidor (ICC), la cual registró un repunte (6% con respecto a abril), quizás sobre la base de la morigeración de las expectativas inflacionarias y la reciente estabilidad del tipo de cambio.

Sobre la base también de este mejor clima, algunos funcionarios del gobierno comienzan a animarse a declarar que la inflación se desacelera y que la recesión ya está quedando atrás.

MÁS ALLÁ DEL DESEO O LA REALIDAD

Lamentablemente, durante esta administración ya hemos escuchado y pensado que lo peor había pasado, y sin embargo estamos casi a mediados de 2019 y las expectativas de crecimiento se siguen corrigiendo a la baja. Según trascendidos periodísticos, la visión oficial de estimación de caída del PBI del 0,5% que estaba incluido en el presupuesto 2019, se habría cambiado a una contracción del 0,8%. Aun cuando se cumplan los presagios de desaceleración de la inflación y que la recesión ya esté quedando atrás, queda claro que el gobierno encara una elección presidencial con un clima económico muy distinto al imperante en las elecciones de medio término de 2017. En aquel momento, la Argentina no tenía inconveniente para colocar bonos en los mercados internacionales voluntarios de deuda, el riesgo país había caído de 455 a 357 puntos y el PBI creció 2,7%.

CONCLUSIÓN

Volviendo al versículo de San Mateo, citado en el comienzo de la columna, el mismo se completa con “..., sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios”. Se entiende, en un sentido cristiano, que si bien el alimento es clave, nunca debe descuidarse otras cuestiones en las que reside la trascendencia de los seres humanos. Haciendo un ejercicio de asociación libre con la coyuntura política y económica de la Argentina, será clave para la estrategia del oficialismo que el electorado valore otros aspectos de su gestión, que vayan más allá de los temas económicos.