IEB

El kirchnerismo pierde las elecciones: Doña Rosa, Al Capone y la fórmula mágica

Lunes 27 de Mayo de 2019

GERMÁN FERMO 
Head of Strategy, IEB  

En Peronia, candidata que viene ganando por nueve puntos, no se baja ni a palos. Sólo los países que enfrentan un evento catastrófico como sería el retorno K operan riesgo país a 1 año. Para naciones con semejante nivel de locura potencial el spread a 1 año se torna en la dimensión de riesgo más relevante, esa que ningún periodista está informando. En este contexto de ignorancia, la semana pasada fue testigo de un histórico colapso del riesgo país a 1 año en el orden de los 500 puntos. La nueva fórmula kirchnerista no funciona y Wall Street ya se va animando a especular por una nueva derrota electoral K. Le toca ahora mover a Cambiemos y al Peronismo Federal, este último, convertido en el votante marginal que decidirá la elección. Mi sensación es que la formulita del sábado tiene menos tracción que los monopatines eléctricos de Larreta y Wall Street ya se dio cuenta. Irónicamente, la fallida movida K aumentó las chances de gobernabilidad de Cambiemos lo que resulta en una formidable ventaja electoral.

¿Maná del cielo o Coca Cola? Hace una semana que vengo escuchando a un amplio sector del periodismo local adular la fórmula AF – CFK como si se tratara de la jugada política del siglo, como si el propio Maquiavelo tuviese que reescribir su célebre creación, “el Príncipe”, ante semejante ataque de genialidad K. Algunos relatan incluso, que hasta el gran Churchill desde el cielo contempla obnubilado una carta de póker tan brillante que ni al mismísimo Roosevelt se le hubiese ocurrido en vida. Parecería que nos quieren convencer de que los próceres de la política mundial admiran desde una nube celestial semejante jugada maestra, esa que le generó a Durán un ataque de risa tan enorme que no pueden estabilizarlo desde el sábado pasado. Cuenta incluso la leyenda que la onda expansiva de la fórmula mágica fue tan disruptiva que se hizo sentir a lo largo y lo ancho de todo el espectro intelectual capturando la descontrolada admiración del Capitán Piluso, Popeye, Olivia y hasta el propio Al Capone. Y ante tan elocuente estela de elogios no puedo dejar de recordar que esto es el Principado de Peronia, pequeño y ruidoso terruño africano en donde lo brillante se convierte en excepción y en donde lo mediocre abruma mayoritariamente y más aún si exhibe raíz K.

Convengamos que nuestros políticos, la elite intelectual del Peronia, lejos están de sorprendernos con esbozos de intelectualidad, con suerte unos pocos pueden hacer el cuatro con la mano. Y en este contexto de shocks, jugadas maestras y adulaciones periodísticas que a esta altura se convierten en empacho empalagoso me animo a preguntar: ¿será la dupla AF - CFK tan pero tan grosa que hasta compita por su elocuencia con la fórmula secreta de la Coca Cola? ¿Será que esta fórmula mágica resultará en la resurrección de Mahatma Gandhi versión criolla y todavía no nos dimos cuenta? ¿O será simplemente que con esta movida el arrogante “vamos por todo” culminará siendo otra vez un irrelevante “ir por nada”?

Una esquina y el frío de Doña Rosa. Bajo este concepto, la decisión del pasado sábado que sorprendió a todos según me relatan, puede ser evaluada bajo dos encuestas diferentes. Primero viene Doña Rosa, a quien a la salida de la carnicería le preguntamos si su intención de voto K subió como consecuencia de esta jugada tan maestra que obliga a todo el periodismo a explicármela diariamente. Algunos dicen que la “encuesta Doña Rosa” da 2 puntos arriba, otros muñecos me relatan que da 2 puntos abajo. Lo cierto es que con el frío que viene haciendo en estos días, Doña Rosa en la esquina de la carnicería lo único que quiere es volver a casa y tomarse un mate caliente con medialunas, razón por la cual responde lo que puede y huye del cruel clima pampeano.

Segundo y diametralmente opuesto, bajo la noción de que “nadie paga lo que no cree” están los pibes de Wall Street, esos que el periodismo local por una cuestión de evidente limitación técnica ignora pero que en definitiva son los que mueven la curva del dólar, la de los bonos soberanos y de las acciones. Prefiero creerle a un especulador profesional de Wall Street que “pone la plata donde pone la boca” que a una Doña Rosa que está a punto de entrar en vida latente, muerta de frío, aunque ahora, ya en la verdulería en donde me cuentan, hay una estufa. El riesgo país que hay que mirar es el de 1 año y la prensa local ni siquiera sabe que existe.

Chiste: ¿y si la formula AF – CFK implica un kirchnerismo mejorado? Dado el historial del kirchnerismo, estoy convencido de que Wall Street no compra ni por un segundo la hipótesis moderada de esta magistral fórmula K que según me cuentan, ya se arrima al genial “E=MC2” de Einstein. Nada que me diga que se viene un cambio de constitución, nada que me diga que la decisión de los jueces debe ser reevaluada por el ejecutivo y por sobre todo, nada que me diga que al régimen dictatorial de Maduro en Venezuela hay que elogiarlo, puede ser considerado como moderado.

Este cambio de fórmula solo intenta poner un antifaz a algo que será invariablemente lo mismo: el clan K, ese movimiento soviético que nos llevará a una dictadura de izquierda si es que los argentinos mayoritariamente se lo permitimos. Aunque se vista de seda, la grieta K es inocultable e inesquivable. Irónicamente entonces, ante la noticia de esta sorprendente y maravillosa fórmula el riesgo país bajó abruptamente solo porque el mercado descuenta que las chances del kirchnerismo puro se han reducido súbitamente a partir de un club K que con la “brillante movida” revela que lo de los 9 puntos de ventaja en ballotage era una gigantesca sanata como tantas de las que nos vienen contando los encuestadores de Doña Rosa.

¿Qué dice Wall Street? Existen muchas dimensiones de riesgo país. Cuando un soberano se torna tan vulnerable como Argentina, Wall Street empieza a especular con una crisis potencial a un año vista, a dos años vista y hasta a cinco años vista, por lo que hay tres cotizaciones de riesgo muy líquidas y no una sola de duration constante como informan por la TV. Los contratos que permiten especular en estas múltiples dimensiones de riesgo país son los Credit Default Swaps (seguro contra riesgo de default) más conocidos como CDS. El riesgo país a un año se mide con el “1yr CDS”. Este seguro es un contrato que se opera diariamente como cualquier otro activo. Podés comprarlo a las 10am y venderlo a las 11am y viceversa, o podés quedártelo hasta que madure.

Con esto quiero decir que Argentina en la dimensión de 1 año de riesgo se opera muy intensamente, lo cual no ocurre para soberanos sin un evento catastrófico en el cortísimo plazo como podría ser la victoria de la fórmula “AF- CFK”. El lunes de la semana pasada, el CDS a 1 año llegó a un máximo de 1833 puntos (18.33% de costo sobre nocional) y el viernes, sin embargo, cerró en 1361 puntos (13.61% de costo sobre nocional). Esto significa que el riesgo país a un año o sea el más sensible a si todo esto vuela por el aire bajó después de “la magistral jugada K” en 472 puntos, lo cual es un movimiento enorme como pocas veces he visto a lo largo de mi carrera. De esta forma, los que ponen la plata donde ponen la boca y no tienen frío como la pobre Doña Rosa, están apostando a que Argentina se mueve al centro bajando la probabilidad de que el infierno K termine ganando las elecciones y destruya lo poco que queda sano en este país.

Rayo kirchnerizador: 2P + 2K = 2K en el mundo K. Aún si el peronismo federal se uniese con esta nueva fórmula revolucionaria, tengo mis dudas de cuántos votos tradicionalmente peronistas culminarían apoyando la fórmula K. El kirchnerismo se tornó en un monstruo tan extremo que hasta dejó de ser peronista. Mi sensación es que mucho de lo que se pase del peronismo federal hacia el espacio K será conquistado por un rayo kirchnerizador y convertido, por lo tanto, en votos K. Con esto quiero decir que mientras haya kirchnerismo explícito en la magistral fórmula de la Coca Cola, el club K deberá pelear contra un techo casi imposible de quebrar a menos que su candidata se baje definitivamente y de lugar a un peronismo mucho más tradicional y de centro, aspecto que los mercados celebrarían. Mi sensación es que si la fórmula AF – CFK muta a algo con otros peronistas adentro, pero con Cristina Kirchner afuera, el mercado podría ralear unos 300 puntos básicos de los niveles actuales entendiendo que, a pesar de todo, no todo el peronismo es igual de malo. Una cosa son los soviéticos K y otra bastante menos mala son los otros P.

Nada es definitivo, ningún bando está cerrado, todos están compitiendo por la caja de los próximos cuatro años incluido el oficialismo, caja que obviamente, los ciudadanos de a pie financiaremos con el fruto de nuestro trabajo. Se vienen días de múltiples sorpresas en todos los frentes en donde me animo a imaginar que ni los actores directos saben sus decisiones finales a cinco días vista. A esta altura y más aun con la poca dignidad que exhibe la política argentina, nada es definitivo y todas las fórmulas pueden cambiar en especial, las que ya fracasaron. Y Mauricio Macri, ese que no sabe de política, todavía no movió, aunque el periodismo mayoritariamente quiere forzarle una decisión inminente desde hace un siglo. ¿Cuál será la sorpresa de Mauricio, Marquitos y el gran Durán, ¿ese que fuma abajo del agua y todavía no para de reírse?